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Entre Ríos demuestra que conservar también es conocer

  • hace 11 minutos
  • 3 min de lectura

Durante muchos años, el debate ambientalista se planteó como una elección entre dos caminos irreconciliables: proteger la naturaleza o impulsar el desarrollo de las comunidades.

Esa es, sin embargo, una falsa dicotomía. La experiencia demuestra que es posible

conservar los ecosistemas y, al mismo tiempo, generar empleo, fortalecer las economías regionales y promover un uso responsable de los recursos naturales.


Las mejores decisiones no nacen de los extremos ideológicos, sino del conocimiento científico de los ecosistemas.


Hoy, en todo el mundo, el monitoreo sistemático de la fauna constituye una de las

principales herramientas para la gestión moderna de la biodiversidad.


Desde aves migratorias en América hasta grandes mamíferos en África, la información obtenida mediante censos periódicos permite evaluar tendencias poblacionales, detectar cambios y adaptar las estrategias de manejo cuando resulta necesario.


Entre Ríos no es ajena a esta realidad. Nuestra provincia alberga uno de los sistemas de humedales más importantes de la Argentina.


Este patrimonio natural único en el planeta sostiene una biodiversidad extraordinaria y cumple funciones ambientales esenciales: regula el agua, almacena carbono, amortigua inundaciones y, al mismo tiempo, es el sustento de numerosas actividades productivas y turísticas que generan empleo en el territorio.


Conservar estos ambientes no significa aislarlos de toda actividad humana, sino

administrarlos con responsabilidad, monitorearlos permanentemente y actuar cuando los indicadores así lo requieren.


En ese sentido, el reciente Informe de Relevamiento de Abundancia de Patos 2025,

elaborado por especialistas de la Cámara Argentina de Turismo Cinegético y

Conservacionismo (CATCyC), aporta información de gran valor sobre el estado de las principales especies de aves acuáticas presentes en Entre Ríos.


En su elaboración participaron biólogos de la Universidad Nacional de La Pampa, del CONICET, del INTA y de la Dirección de Recursos Naturales de Entre Ríos. Además, operadores cinegéticos de la provincia brindaron apoyo logístico para iniciar y acompañar el conteo en territorio, mientras que la coordinación general estuvo a cargo de CATCyC.

Y los resultados son alentadores. Las principales especies relevadas presentan poblaciones abundantes y una amplia distribución en la provincia.


El Sirirí Pampa encabeza las estimaciones con más de 2,9 millones de ejemplares, seguido por el Pato de Collar, con cerca de 2 millones. Por su parte, el Pato Brasilero alcanza aproximadamente 660 mil individuos, mientras que el Pato Picazo supera los 250 mil.


Cada censo nos permite comprender cómo se distribuyen estas especies dentro de la provincia y cuáles son los ambientes que resultan fundamentales para su

conservación.


Por ejemplo, mientras algunas especies se concentran en grandes lagunas y humedales permanentes, otras prefieren bañados temporarios o sistemas asociados a los principales cursos de agua.


Muchas veces el debate sobre la actividad cinegética en la provincia deja de lado un aspecto esencial: no existe manejo responsable de la fauna silvestre sin información científica.


Los cupos de aprovechamiento, las temporadas habilitadas, las áreas permitidas y las medidas de conservación no surgen de manera arbitraria ni intentan justificar una actividad.


Al contrario: se construyen sobre información confiable que permite evaluar

permanentemente la situación de las especies y actuar cuando las condiciones así lo requieren.

Ese es el verdadero sentido de realizar censos año tras año.


Cuando los relevamientos muestran poblaciones abundantes, aportan tranquilidad y permiten sostener las estrategias de manejo.


Cuando detectan señales de alerta, brindan la posibilidad de corregir el rumbo antes de que los problemas sean irreversibles. En ambos casos, la ciencia cumple la misma función: brindar el conocimiento necesario para conservar mejor.


Desde ACETRA creemos que ese es el camino que debe seguir consolidando Entre Ríos.


Una provincia que posee un patrimonio natural excepcional necesita políticas construidas sobre evidencia, monitoreos permanentes y una gestión responsable de sus recursos.

Porque conservar no significa elegir entre naturaleza o desarrollo. Significa hacer que ambos sean posibles.


En definitiva, cuando las decisiones se toman con conocimiento, gana la biodiversidad, ganan las comunidades y, sobre todo, gana Entre Ríos.

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